Cuando la desesperación por la pérdida de salud es agobiante, el trabajo es ya imposible, la ansiedad toca sus puntos más altos y nos encontramos en una encrucijada de no saber qué hacer… es entonces cuando buscamos una mano abierta, como podría ser un amigo, un familiar, a veces un simple desconocido, o cómo en este caso, el médico; para contarle nuestro problema, nuestra inquietud y que nos ayude a buscar una solución… así fue como Juan, un día cualquiera, se dirigió hacia la consulta y allí se produjo la siguiente conversación:
--Médico: ¡Buenos días Juan! ¿Cómo estas esta mañana?
--Juan: Hola Doctor. No muy bien, como usted ya sabe. Hoy solo vengo
a ver si me permite hacerle una consulta, no sé si debo preguntárselo a usted o
a quién debo de acudir; la verdad, es que desde que tuve el accidente, me
encuentro muy limitado, incluso incapacitado para realizar el trabajo que hacía
normalmente; por más que lo intento, no puedo…
--Médico: Quizás aun no estabas preparado para trabajar, no
deberías haberte cogido el alta voluntaria de la baja laboral (Incapacidad
Transitoria)…
--Juan: Doctor, yo me encuentro bien, de hecho, llevaba ya unas
semanas completamente estabilizado, sin ninguna mejoría…
--Médico: Ya, pero no me refería a eso, me refería que a lo mejor,
las secuelas que te ha dejado el accidente son definitivas, y que te van a
limitar para siempre para la realización de tu trabajo habitual; por eso no
deberías haber tenido prisa en el alta laboral, y haber esperado, hubiéramos
hablado del tema y te hubiera derivado al ICAM, para valorar si tus patologías
son tributarias de una Incapacidad Permanente…
--Juan: ¿Incapacidad Permanente? ¿Qué es eso doctor? ¿Eso significa
una invalidez?
--Médico: Exacto Juan, es una invalidez. Cuando se tienen patologías
que limitan para la realización de un trabajo, según la normativa de la
Seguridad Social, el paciente es merecedor de una Incapacidad Permanente, “que consiste en una prestación económica que
trata de cubrir la pérdida de rentas salariales o profesionales que sufre una
persona, cuando estando afectada por un proceso patológico o traumático
derivado de una enfermedad o accidente, ve reducida o anulada su capacidad
laboral de forma presumiblemente definitiva.”
--Juan: ¿Y solo por estar limitado, ya te la dan automáticamente el
ICAM o en la Seguridad Social?
--Médico: ¡Ojala!, Debería ser así, pero no siempre ocurre así… a
veces de da de oficio, es decir, te la da el INSS, que es el Instituto Nacional
de la Seguridad Social, pero otras veces, aunque el paciente sea tributario de
ellas, hay que litigarlas…
--Juan: En ese caso… ¿Cómo se hace?
--Médico: Lo mejor, en esos casos, es buscar unos buenos
profesionales que se ocupen del tema; buscar un despacho que tenga un abogado y
un médico especializados en estas materias, que sean capaz de valorar las
lesiones corporales y sus secuelas, para pedir el grado justo y preciso de
Incapacidad Permanente; y que sepan, llegado el momento, defender el caso en un
juicio si fuera preciso…
--Juan: Me comenta doctor, que en su grado… ¿hay diferentes grados
de Incapacidad Permanente (IP)?
--Médico: Existen varios grados de IP derivados de las patologías
que padezca el trabajador, en función de las limitaciones y secuelas
permanentes, o que previsiblemente lo sean, y en relación con la actividad
laboral… porque una misma lesión puede ser IP para un trabajador y sin embargo
no ser para otro…
--Juan: Ahora doctor, si que me ha hecho un lio…
--Médico: Juan, no te agobies, no es tan complicado, hay
cuatro tipos de IP: --la IP Parcial, que es aquella que ocasiona al
trabajador una disminución superior al 32% en el rendimiento para su puesto de
trabajo habitual; --la IP Total consiste en que, como
consecuencia de las patologías y limitaciones, el trabajador se encuentra impedido
para realizar su trabajo habitual, si bien se considera que aun tiene capacidad
para dedicarse a otra actividad laboral distinta.
--Juan: ¿Pero, y si la enfermedad o el accidente es tan
grave que no puedes trabajar de nada?...
--Médico: Para eso está la IP Absoluta, para
todos los trabajadores cuya capacidad laboral ha sufrido una merma tan
importante que no les permite realizar ninguna profesión. Y luego, por último,
está la Gran Invalidez para aquellos trabajadores incapacitados de
forma permanente que necesitan la ayuda de una tercera persona para la
realización de los actos más esenciales de la vida, como el comer, el vestirse,
etc. ¿Te he aclarado un poco las dudas, Juan?...
--Juan: Si, pero… ¿en todas se cobra lo mismo?...¿Cuánto se
cobra?...
--Médico: No Juan, no se cobra en todas lo mismos, pero eso te lo
explicaré otro día que vengas a consulta, porque hoy ya llevamos un ratillo, y
la gente que está esperando fuera empieza a ponerse un poco nerviosilla… Un
saludo Juan..
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